La falacia de la teoría de los dos demonios

(Una breve historia argentina de la infamia)

Recientemente, el periodista Pepe Eliaschev publicó un libro que relata pasajes de la interna en el tribunal que enjuició a las Juntas. Este juicio fue llevado a cabo a instancias de Raúl Alfonsín y se desarrolló durante la primera parte de su mandato. Pero a posteriori aplicó las Ley de Obediencia debida y punto final.
Igualmente el eje de dicho relato no es el Juicio, sino que apunta a otra cosa.
Apunta a darle sustento intelectual a la teoría de los dos demonios, a la que ahora llaman “verdad completa”. Y la “verdad completa” “es” que también les cabe a los integrantes de montoneros y del erp la calificación para sus acciones, de Lesa Humanidad.
Lo que haría imprescriptible a dichas acciones, como todos lo saben.
Pero no es de ninguna manera así. Y uno de los argumentos para sostener esa “verdad completa”, sostener la existencia de “dos demonios”, es que la violencia la iniciaron los subversivos.
Esta afirmación es una falacia total, como creo que veremos más adelante.
Hay una diferencia fundamental entre la actividad o los delitos cometidos por montoneros y erp y los crímenes cometidos por las FFAA: La garantía de impunidad con que contaron las FFAA para cometer todo tipo de aberraciones, inmersas en un plan sistemático de represión cuyo eje principal era ejecutarlo en la más absoluta ilegalidad.
Tortura, desaparición forzada de personas y robo de sus bienes, violaciones, robo de más de 400 bebes, todos hechos cometidos de manera metódica y con la más absoluta impunidad.
Esa impunidad, que no era para nada nueva en nuestra historia, es la clave de todo: nada ni nadie podía lograr que ante la denuncia de la desaparición o secuestro de una persona, se investigara, que alguna comisaría o algún Juez abriera un expediente para llevar a cabo una investigación.
En cambio, ante cualquier ataque por parte de montoneros o erp, la investigación y la persecución era inmediata. Es fácil advertir la diferencia: los “subversivos” no contaban con ninguna cobertura ni zona liberada, no tenían ninguna impunidad posible.
Por lo tanto no es posible aplicarles la categorización de Lesa Humanidad.
Pero creo que hay mas diferencias. Una diferencia que hace la diferencia, valga la redundancia, es el historial de terrorismo de estado que tienen en conjunto las FFAA y la clase social que fue cómplice y que utilizó ampliamente a los militares para proteger e imponer sus intereses económicos y su ideología de manera hegemónica.
El comienzo de ese terrorismo de estado, tal vez pueda ser caprichoso, yo lo ubico en la “campaña del desierto”, primer gran genocidio de nuestra oligarquía y sus cofrades. Genocidio y esclavitud.
Basta leer las crónicas de la época para enterarse de la entrega a terratenientes y poderosos de los trofeos de la “campaña del desierto”: familias completas de nativos que terminaron sus vidas trabajando de esclavos para los “biempensantes y almas bellas”. Y esto es violencia.
Y la cosa no terminó ahí, por supuesto. Podríamos seguir, por ejemplo, con el “fraude patriótico”, otro ejemplo de las andanzas del grupo cívico-militar que detentaba el poder político y fáctico en el país.
Podrá parecer menos grave, pero esta “operatoria” les permitió mantener ese poder y seguir entregando el país al imperio británico y continuar sosteniendo, a través de las décadas que siguieron a la “campaña del desierto”, a las mayorías en el hambre y la explotación. Apreciamos entonces otra gran diferencia con los “subversivos”: fueron dueños del poder desde siempre e hicieron uso y abuso de ese poder desde mucho antes de la aparición de los “terroristas”.
La naturaleza criminal de esta sociedad la podemos seguir advirtiendo con por ejemplo, el informe del médico español Juan Bialet Massé, que realizo un estudio integral sobre la clase obrera en la Argentina que estaba camino al centenario y que era “el granero del mundo”.
La conclusión: el 70% de la población estaba en estado raquítico o en vías de estarlo, entre otras barbaridades que se pueden apreciar leyendo el informe que se consigue fácilmente en la red. El 70%, casi nada, para ser un país gobernado por una clase “elevada, biempensante y de almasbellas”.
¿Cómo se habrán sentido aquellas personas raquíticas, en pleno festejo del Primer Centenario, ganando un salario diario equivalente a medio kilo de arrocín, esto es, arroz de barrido, de descarte?
Otro ejemplo: El 13 de mayo de 1910 se sancionó en el Parlamento el proyecto de ley enviado por el Poder Ejecutivo imponiendo el estado de sitio que permitió clausurar e imponer censura a la prensa obrera en general; cerrar los locales gremiales y partidarios de la izquierda así como encarcelar y expulsar del país a centenares de activistas.
Y el Presidente Figueroa Alcorta siguió sin prohibirse de nada: consintió la acción de grupos de civiles que, invocando “los altos intereses de la Patria”, participaran activa e indiscriminadamente en la persecución y agresión de los obreros.
Siempre la superioridad espiritual y moral de la clase poderosa se verifica con represiones indiscriminadas.
Y la cosa sigue, por supuesto. La masacre de la Semana Trágica, el 19 de Enero de 1919 cometida sobre un grupo de obreros que estaban cometiendo el “acto terrorista” por excelencia para la clase dominante: pedir mejores condiciones laborales y salariales.
Resultado: 700 muertos y 4.000 heridos a manos del (cuándo no) Ejército y de comandos paramilitares.
¿Cómo se habrán sentido aquellos obreros que fueron reprimidos a sangre y fuego por el solo hecho de pedir ser considerados seres humanos? Y hay más casos de “amor al prójimo” de nuestra querida oligarquía cívica-militar.
¿Que se pudo haber incubado a través del tiempo en las personas, en los seres humanos víctimas de toda esta “elevación espiritual”?
Mas: La masacre de la Patagonia, hecho relatado magistralmente por Osvaldo Bayer en su libro la Patagonia Rebelde. 1500 obreros asesinados entre diciembre de 1921 y enero de 1922 por pelotones de fusilamiento conformados, nuevamente, por el Ejército Argentino, también por reclamar trabajar como seres humanos, no como bestias.
¿Cómo se habrán sentido los sobrevivientes y los familiares de los masacrados?
Cuándo una persona, habitante de este país se ponía a pensar en lo que hacían los que mandaban, ¿ganas de que habrán sentido?
¿Qué es lo que habrán transmitido a sus descendientes? ¿De qué habrán hablado cuando conversaban con sus compañeros de trabajo en la fábrica o en el taller?
Y así llegamos al golpe de estado del `33, que contó con el apoyo de las clases preclaras e ilustradas y metió de lleno al país en una década signada por la mayor corrupción que se pueda recordar.
La carne fue la gran vedette de aquellos años. Lo fue por ser el eje del pacto Roca-Runciman, a lo que podemos agregar la constitución del Banco Central de la República Argentina, con competencias para emitir billetes y regular las tasas de interés bajo la conducción de un directorio con fuerte composición de funcionarios del Imperio Británico.
No obstante todas estas concesiones, se le adjudicó además a Inglaterra el monopolio de los transportes de Buenos Aires.
Con motivo del pacto, el Vicepresidente argentino Julio Argentino Roca, (hijo), realizó la siguiente declaración:
“La geografía política no siempre logra en nuestros tiempos imponer sus límites territoriales a la actividad de la economía de las naciones. Así ha podido decir un publicista de celosa personalidad que la Argentina, por su interdependencia recíproca es, desde el punto de vista económico, una parte integrante del Imperio Británico”.
Como podemos apreciar, desde la clase dirigente se le dio un mensaje muy claro al resto de la población de Argentina, mensaje que no tiene nada que ver con valores éticos ni morales. Solo represión, entreguismo y corrupción. Y a los continuadores de esa clase pertenecen o están aliados los que piden “verdad completa”
Es muy recomendable leer sobre la lucha llevada a cabo por el Senador Lisandro de la Torre durante esa década, la que al contrastarla con el accionar de los “preclaros” hace más fácil advertir lo siniestra que fue esa dirigencia, que su buen rastro dejó en la mente y en los corazones de obreros y empleados, de la gente toda, en realidad.
Fueron 10 años funestos. Y se llega al golpe del 43, en el cuál el General Perón tuvo una participación muy importante, ya que fue designado Secretario de Trabajo y Previsión, lugar desde el cuál empezó a aplicar Leyes Laborales. Justicia Social en suma.
Esto quiere decir que Perón comenzó a implementar la humanización de las condiciones laborales. Es lógico suponer que los elevados integrantes de las clases altas se mostraron en un absoluto acuerdo. Pero no. No fue así.
Le comenzaron una feroz resistencia, que se organizó alrededor del embajador yanqui Braden en una alianza electoral que enfrentó a Perón en el 45, alianza que fue derrotada ampliamente, pero que continuó con su oposición feroz, rechazando la aplicación de medidas de Justicia Social, de inclusión, aplicadas por el General.
Esa oposición tan feroz y basada en un odio de clases tan brutal, a que el obrero mejorara tan sustancialmente su calidad de vida, ¿que pudo haber logrado en la conciencia de millones de seres humanos que por primera vez en sus vidas se podían sentir dignos y respetados? ¿Qué sentimiento anidaron en esos seres humildes, trabajadores y honestos?
Y esa oposición llevada a cabo por tan elevados integrantes de nuestra sociedad fue in crescendo y llegó al mes de Junio de 1955, y en un día de paroxística furia aviones de la FFAA bombardean, en un intento de matar a Perón, Plaza de Mayo, hecho en el cuál mueren casi 1.000 personas, incluidos 40 chiquitos de Jardín de Infantes que viajaban en un micro. Y los “preclaros” suscritores del “aluvión zoológico” “viva el cáncer” y “cabecitas negras” volvieron a dar sobradas muestras de su “calidad espiritual” apoyando la asonada, calidad que hoy encontramos en los que defienden la existencia de dos demonios.
Jamás tuvimos dos, siempre hubo uno, y la historia así lo revela.
Y los tiempos se aceleraron. En septiembre del mismo año se produce el golpe con el cuál la “buena gente” “pone las cosas en su lugar”: derrocan a Perón. Y sigue la “elevación espiritual”: Proscripción del peronismo, fusilamientos de partidarios del General Perón, prohibición de por vida de los deportistas que se manifestaron a favor del peronismo y exquisiteces tales como recorrer hospitales hechos y equipados durante el periodo del General Perón y destruir sus instalaciones y abandonar la construcción de cientos de miles de viviendas que estaban en curso. Y un par de etc. más.
Pero el hecho más funesto y violento cometido por la “revolución libertadora” fue el robo y ocultamiento del cuerpo de Evita.
Llevado a cabo por “cristianos católicos practicantes”, fue un hecho que tiene una carga de violencia explícita gigantesca y nunca antes vista en la historia, creo que del mundo. Evita era un ser amado por millones en Argentina, de ahí que también que a esa carga descomunal de violencia se le agrega la del mensaje: así como la hacemos desaparecer a ella, los haremos desaparecer a ustedes.
Y lo cumplieron: la proscripción duró 17 largos años de permanente resistencia.
Si afirmo que los sentimientos que empezaron a abrirse camino en sectores mayoritarios de la sociedad argentina fueron de marcada hostilidad y rechazo hacia el poder, no creo estar para nada equivocado.
Poder al que usaron, y también abusaron, para favorecer a minorías. Se supone, según las afirmaciones de la “libertadora” que el “mal” era el peronismo, por lo tanto al ser derrocado dicho “mal”, los “biempensantes” se irían a sus cuarteles y a sus mansiones. Pero no fue así.
Llegamos al gobierno de Arturo Frondizi, otro “malo”, ya que los “buenos” lo sometieron a 24 planteos y a dos sublevaciones militares, en las que se hace transparente la operatoria de los acreedores externos, el FMI, las Cámaras empresariales, la Iglesia, usando, como es evidente, el factor militar, que presiona sin solución de continuidad al cada vez más debilitado presidente.
En 1961, el Presidente Frondizi (radical intransigente) legalizó al peronismo, que triunfó ampliamente en las elecciones a gobernador del 18 de marzo de 1962. Once días después el Presidente Frondizi fue derrocado y detenido.
Toma el poder José M. Guido, quien anuló las elecciones, volvió a proscribir al peronismo, disolvió el Congreso y convocó a nuevas elecciones limitadas y controladas por los militares.
Otra vez el poder oligárquico, el poder fáctico por encima del Estado de Derecho. Nuevamente, tenemos sobre las fuerzas populares la descarga de salvajismo político y económico propio desde siempre de ese poder “heroico”. Y llegamos entonces al período democrático encabezado por Arturo U. Íllia, que gana la Presidencia con el 25% de los votos. En el año 1965 el gobierno convocó a elecciones legislativas eliminando todas las restricciones que pesaban sobre el peronismo en la etapa previa.
El peronismo presentó sus propias listas de candidatos y triunfó ampliamente en las elecciones. También contemporáneamente a esto, comenzaba la aplicación de la Doctrina de la Seguridad Nacional, impulsada por EEUU, y apoyada por la oligarquía nacional.
Se procede a través de los medios a la demonización de Illia, para el 28 de Junio de 1966, con un golpe de estado, derrocarlo. Nuevamente la funesta burla a la voluntad popular.
Es sin duda muy larga esta crónica. Y tal vez aburrida. Pero es el tema de “los dos demonios” y “la verdad completa” la punta de lanza para buscar la impunidad de los genocidas y sus cómplices civiles, lo que me justifican la longitud y el aburrimiento. Cómplices, y mandantes.
A caballito del error que significó elegir el camino de la violencia por parte de algunos sectores de la población, quieren conseguir lo que la lucha de Madres y Abuelas y el firme apoyo a los Derechos Humanos por parte del Gobierno de Cristina, se lo han impedido: quedar como patrióticos héroes.
Y en verdad, esta muy pequeña reseña histórica de lo hecho por los militares y sus cómplices-mandantes a lo largo de más de un siglo, deja en claro que quiénes eligieron el camino de la violencia lo hicieron empujados por la desesperación generada por esos mas de cien años de terrorismo de estado aplicado sobre las clases populares, de las cuales el peronismo es su principal representante.
En quiénes se violentaron por parte del campo popular nunca hubo proyecto ni planes de entregar las riquezas ni la soberanía de la Nación a los intereses del imperio dominante, como si lo hicieron los feroces poderes fácticos, que incluso llegaron, durante el gobierno de facto de Onganía, al salvajismo de expulsar a centenares de científicos de las Universidad Argentina, en aquella aciaga “noche de los bastones largos”.
Fueron víctimas de un poder corrupto y siniestro que se llenó siempre la boca hablando de ética y moral, cuando en realidad siempre sus prácticas estuvieron estrechamente ligadas a las zonas más oscuras del ser humano, a lo simplemente demoníaco.
La condición demonial de los poderes fácticos es tal, que llegaron a la barbarie de obligar a irse a trabajar al exterior a nuestras más brillantes mentes científicas, previamente echados a garrotazos de la Universidad
Esa condición de verdaderos demonios se manifiesta ya en su arrebato durante el proceso, en donde aplican el terrorismo de estado con absoluta falta de piedad o reglas éticas y morales a aquellos que tenían un proyecto de Justicia Social, Soberanía Política e Independencia Económica, aunque habían elegido el camino equivocado.
Tal condición de los poderes fácticos no solo se manifestó en la represión ilegal, en la que debemos incluir como víctimas a mas de 3.000 pacíficos delegados obreros, sino también en los hechos de contraer una monstruosa deuda externa, con la consiguiente pérdida de soberanía, paralela a un ajuste genocida que llevó al cierre de 22.000 fábricas dejando a 7 millones de ciudadanos en la desocupación con el método de liberar las importaciones.
El camino de la violencia como forma de lucha política elegido por el foquismo nacional fue equivocado, sin duda. Pero la violencia como forma de dominación fue siempre utilizada por los poderes entreguistas del país a lo largo de más de decenas de años.
Quienes respondieron a esa violencia que vino de arriba lo hicieron porque en ese momento histórico no era tan difícil elegir ese camino, debido a que todos en este país fuimos educados en ver a la violencia como algo potable, a través de tantos hechos aquí descriptos y otros muchos más que quedaron afuera de este humilde relato, por fanáticos partidarios y ejecutores de la violencia.
Es el hecho de la violencia surgida de abajo una reacción lógica ante tanta violencia absolutamente impune durante tanto tiempo. Fue reacción de víctimas. Rechazable, pero fue reacción de victimas, una reacción natural para cualquier ser humano. ¿O como se reacciona ante un ataque violento hacia su uno? Y convengamos que hubo muchos ataques hacia las clases populares.
Y hay un hecho de violencia muy repetido también a lo largo de nuestra historia y que se agrega a lo antedicho: La impunidad, absoluta para quienes aplicaron sistemáticamente el terrorismo de estado hacia el pueblo fue, tal vez, el disparador de esa violencia que surgió desde abajo.
Gracias a Dios, la violencia como forma de lucha política, hoy día es absolutamente rechazada por la más amplia mayoría del país.
Pero considero que en una porción de nuestra sociedad, bastante importante en cantidad de habitantes y en poder económico, que siempre apoyaron los golpes de estados y toda la represión y el terrorismo que se aplicara sobre las clases populares no están en la situación de rechazo a la violencia.
Su apoyo a lo que es una de las formas de violencia más sutil y criminal que el hombre ha inventado, el ajuste económico como forma de organizar la economía y sentido de vida, me hace afirmar tal cosa.
Fueron, son y seguirán siendo victimarios, victimarios de las clases populares, eternamente necesitados de encontrar sectores que se pongan a su altura, que asuman la violencia como método de lucha política, para así justificar su eterna “solución para todo”, la represión indiscriminada contra toda forma de reclamo, protesta social y ansias de Justicia Social, Soberanía Política e Independencia Económica.
Victimarios que hoy se victimizan, que acusan, que exigen “verdad completa”. “Víctimas” que jamás han tenido ni tendrán un pedido de aumento de sueldo o un mejoramiento de derechos para el trabajador.
Que hoy se desgarran las vestiduras pidiendo por los pobres, pero piden rabiosamente un ajuste. Hipocresía total y siniestramente canallesca. Tal es la calidad humana de estas “víctimas”.
Y la verdad completa está en esta humilde y breve historia argentina de la infamia. Y no porque yo lo diga, sino porque son hechos comprobables, y que como tales dejan en claro lo que son los que los que, orgullosamente, los llevaron a cabo.
Como se puede ver, en nuestro querido y pisoteado país solo ha existido y existe, un solo demonio, que como tal, sigue buscando la aplicación de políticas generadoras de miseria y exclusión, (violencia si la hay) y, por supuesto, como no puede ser de otra forma, la impunidad. Dos cosas que gracias a los Gobiernos de Néstor y Cristina, no están consiguiendo.

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4 comentarios

  1. Yo no sé quién la inició. Pero que hubo violencia de ambos bandos, la hubo. Que hubo muertos inocentes también.

    Si fueron 200 o 2000, poco importa. Porque en ese caso, también importaría (más allá de una mera estadística) los que afirman que no fueron 30 mil sino “apenas” 8mil. Ni siquiera quiero discutir esto.

    Entonces, todo esto quiere decir que no hubo un terrorismo de izquierda? Y las víctimas del accionar del ERP o de Montoneros? No existieron?

    Acaso los colimbas de guardia asesinados en Monte Chingolo eran represores?

    Abal Medina, Walsh, Santucho, todos caídos con revolveres en mano, eran inocentes de todo?

    Yo lo recuerdo bien. Ahora, esto no justifica para nada las atrocidades cometidas por los militares. Para nada. Desde los desaparecidos, la deuda externa o Malvinas.

    Pregunto, acaso las bombas metidas en casas de militares que se llevaron la vida de inocentes criaturas hijas de los mismos o de vecinos que no tenían nada que ver, crearon víctimas menos dignas?

    Obregón Cano, Perdía, Vaca Narvaja, Santucho, Firmenich, Abal Medina, Arrostito, Walsh… todos ellos sabían donde se metían y murieron o tuvieron la posiblidad de morir de acuerdo a sus códigos. Pero ¿Y los que no tuvieron ni siquiera la opción de decidir? qué fue?

    Por qué negamos parte de nuestra historia como si nunca hubiera existido?

    Había un plan de tomar el poder. De hacer un Vietnam de ser necesario. Qué hubiera ocurrido de haber tenido éxito? Ellos creían que podrían tenerlo.

    En los principios de los 70 en Alemania Federal sufrió la guerrilla y el terrorismo de izquierda. También fue terrible y ellos desde los mecanismos que propone la democracia, combatieron a la guerrilla y la exterminaron con eficacia sin llegar a los extremos nuestros. O sea que se podía combatir. Por supuesto los militares eligieron la opción que más les convenía para modificar un país. Y tuvieron éxito. Lo hicieron pelota. Por eso no los justifico.

    Pero reconocer que hubo terrorismo de izquierda, no es justificar a los milicos. Se lo debería haber combatido de modos legales. Pero se lo debía combatir.

    Tampoco es hacer borrón y cuenta nueva. Reconocer un terrorismo de izquierda, una teoría de dos demonios (aunque uno sea mucho mas grande que otro) no es pensar que se debe perdonar todo, como algunos nos quieren hacer creer. Pero tampoco es pensar que se debe castigar a uno y enaltecer al otro.

    Si no tenemos memoria no vamos a poder construir nada. Tapando la historia sólo ayudamos a los que nos quieren vencer.

    Me gusta el debate. En la época militar no existía posibilidad alguna de debatir estos temas.

    Saludos

    1. Carlos Perrota: Gracias por comentar. Antes que nada te aclaro que no estoy a favor del camino de la violencia para la solución de los cuestiones políticas, por graves o importantes que estas sean.

      Pero para nada estoy de acuerdo con que la violencia de montoneros o de el erp debe ser adosada a prácticas terroristas.

      En este país, el terrorismo vino de un solo lado, el lado del poder real: La Sociedad Rural, los grandes empresarios y sus mandaderos de siempre, los militares y las fuerzas de seguridad. Y ese terrorismo comenzó en el año 1880, cuando Argentina, con el apoyo de los mas arriba nombrados, fue incluida en la División Internacional del Trabajo como productora de carne y trigo.

      ¿O vos crees que hoy somos un país emergente por culpa de Cristina?. Lo que hoy somos y padecemos como país, tuvo ese génesis. Un acto terrorista al que luego le siguieron otros actos terrorista que en mi post detallo, para poder mantener ese estatus quo.

      Si estuviéramos hablando de algún país europeo, como Alemania, Francia o Inglaterra, que para la época de montoneros y el erp, estaban en pleno Estado de Bienestar, al que le surgiera algún movimiento violento, la calificación sería, según mi parecer, otra muy distinta. Esos países no contaban con el cáncer de una clase dirigente cipaya y traidora como sí la tuvimos, y tenemos, nosotros.

      Pero aquí fue distinto. Aunque el camino elegido por una pequeña parte de la población argentina fue el equivocado, nada tiene que ver con el terrorismo. Fue la respuesta a casi un siglo de violencia institucionalizada, aplicada por la derecha traidora, corrupta y cipaya, a las clases populares.

      Se habla por supuesto de los atentados cometidos por montoneros-erp, pero en los juicios llevados a cabo en Córdoba, quedó demostrado que las bombas las ponían los servicios de inteligencia para luego hacer aparecer “comunicados” de dichas organizaciones “haciéndose cargo”.

      El accionar violento, equivocado per se, llevado a cabo en Argentina por “los terroristas de izquierda” era muy selectivo, nunca buscaron atacar a diestra y siniestra, si no que elegían blancos claramente identificados con la traición a la patria, la represión indiscriminada y el odio de clase mas descomunal que hayamos visto.

      ¿Qué hubo muertos inocentes? Claro que sí. Pero esas muertes son fruto del hecho de haber elegido el camino de la lucha armada, camino que solo tiene sangre para ofrecer, nunca fue lo que buscaron.Y claro que lo que ellos buscaban era la toma del poder. Pero eligieron un camino que los dejó solos, ya que la inmensa mayoría del pueblo argentino (Y me incluyo) rechazó de plano esa vía.

      Equivocados, seguro que sí. Terroristas, sostengo que para nada.

      Un abrazo.

  2. Bueno, creo que en definitiva y por lo visto, esto es bastante subjetivo.

    Yo estoy lejísimos de justificar el accionar de la gente del proceso. De hecho, sostengo que el golpe fue totalmente injustificado desde el punto de vista del terrorismo de izquierda dado que éste ya estaba desmembrado cuando el ataque a Monte Chingolo.

    Siempre sostengo que más allá de los 30 mil desaparecidos (ahora están diciendo que fueron 8 mil y me parece que aparte de un tema estadístico, es exactamente lo mismo) que siempre es un tema de discusión entre mucha gente (que cree que “los muertos están bien muertos”) el proceso tuvo cosas injustificables desde cualquier punto de vista lógico como la hiperinflación, la destrucción de la industria nacional, la obscena deuda externa, el robo de bebés y hacerle la guerra a la tercer potencia mundial, que más allá de lo ideológico y de la razón (para mí indiscutible) de que las Malvinas son nuestras, estratégicamente fue uno de los grandes errores del siglo, sino el más grande. Digo que nunca pongo en discusión el tema de los desaparecidos porque es algo que puede prolongar la charla indefinidamente. O sea ser una discusión donde nadie gana ni pierde. Al final, cada uno con su idea. Yo creo que fue una tremenda barbaridad.

    Hablando de Monte Chingolo, hay un libro de Gustavo-Plis Sterenberg que es bastante bueno y no peca de ser escrito por “los que ganaron”. Allí deja bien en claro que hubo muertes de colimbas por parte de los agresores.

    Luego, si bien hubo bombas simuladas, no podemos negar que hubo otras que no. Yo lo califico de terrorismo. No puedo calificarlo de otra manera.

    Entre estos ataques no podemos olvidar el que se le hizo al general Cardozo, donde fue herida la esposa y la hija, el de Humberto Viola, donde murió su hija de 3 años y otra de 5 quedó gravemente herida, o el de la esposa de Gay en el ataque al regimiento de Azul. Incluso cuando le metieron la bomba a Lambruschini y a otros tantos, murieron vecinos y gente inocente.

    Fueron menos. Claro. Pero no lo hace menor, como tampoco hace menor el crimen por los desaparecidos, porque algunos digan que fueron 8 mil en lugar de 30.

    Cuando Bonafini afirma que sus hijos no fueron demonios sino maravillosos seres que lucharon por… yo no puedo estar más en desacuerdo. Se equivocaron el método y se equivocaron en todo. Aunque sólo sea por darles la excusa que necesitaban para hacer el desastre que hicieron.

    Estaban equivocados desde el momento que hizaron la bandera roja sobre plaza de mayo cuando el ascenso de Cámpora al poder. Yo era chico y estaba en la plaza, dado que viví muchísimos años a pocas cuadras. Cuando vi la bandera roja… mm pensé que algo andaba mal allí. Iba a la escuela (pública) y me habían enseñado que la bandera no se toca. Algo no me gustó desde ese instante.

    Pero bueno, unos piensan de un modo y otros de otro. Lo importante es que estemos de acuerdo en que le método violento no puede ser más. Es importante que estemos de acuerdo en eso, aunque sea.

    Gracias por el debate y saludos.

    1. Carlos: Todos los asesinados por razones políticas, (de ellos estamos hablando) son inocentes de toda inocencia de los delitos de los que han sido acusados,y por lo tanto, no merecedores de la pena a la que han sido sometidos.

      Todo obedece a una causa, nada existe porque sí, y en política también se dá la ley de causa y efecto.

      La extrema violencia a la que fué sometida la Argentina, siempre desde arriba, terminó generando una violencia desde abajo, que vuelvo a repetir, no puede ser adscrita al terrorismo, dado que fué una respuesta, (totalmente equivocada, repito) a una violencia, que además de ser descomunal fué siempre impune.

      Y la impunidad, de la que gozaron a rabiar la Sociedad Rural, los grandes empresarios y sus mandaderos, los militares, es desequilibrante en lo emocional, y probatoria también de la existencia de una retrógada y humillante distribución de la riqueza y del poder, algo muy injusto para las bases peronistas, que siempre fuimos mayoría.

      Pero además, también hay que tener en cuenta el sistema político que cada uno de los dos bandos propugnaban: mientras montoneros proponían una Patria Justa, Libre y Soberana (Lo pongo en mayúsculas porque son banderas peronistas, y yo soy peronista) los militares, como cipayos guardianes del imperio que eran, al igual que la Sociedad Rural, solo querían mantener el estatus de nación colonia, algo que se pudo comprobar claramente con lo realizado en el tema económico por el proceso genocida.

      Debemos también agregar que no se lograba vislumbrar algún tipo de cambio en el futuro, mas bién la percepción mayoritaria en la sociedad argentina era de que siempre íbamos a estar en un país en un permanente movimiento pendular: golpes militares y democracias atentamente vigiladas, como lo prueban los 26 planteos y 6 intentos de golpe que se le hicieron al Gobierno de Arturo Frondizi.

      Considero que analizar los asesinatos cometidos por montoneros-erp sin tener en cuenta el contexto histórico en el que se sucedieron y las propuestas políticas de cada bando, lleva a realizar un análisis que termina, según mi parecer, en una conclusión equivocada.

      Carlos: este es un muy humilde espacio de debate. Siempre. El agradecido soy yo.

      Un abrazo.

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