Archivos del mes: 8 marzo 2016

A propósito de “los ñoquis”

Como todos sabemos, la “revolución de la alegría” lo primero que hizo fue comenzar a despedir gente del Estado, bajo la demonización de que son “ñoquis”.

Y repito, bajo el rótulo de que son demonios, que son los culpables de todo lo malo que un país puede estar padeciendo. Como en tantos otros temas, la prensa furiosamente anti k, hoy furiosa ultra macrista, han tenido un gran éxito en imponer  en la mayor parte de la sociedad tal cosa como “verdad revelada”

Es muy poco lo que hemos podido hacer desde la militancia por evitar esa profunda maldad del poder real, ya que la falta de calidad comunicacional en el kirchnerismo viene dada desde el mismo Gobierno de la chica que nos gusta (MAK dixit).

No supo el kirchnerismo comunicar adecuadamente sus logros y realizaciones. Ante la cadena nacional ultra anti k de 24 horas, los 365 días del año, la única posibilidad que se tenía de revertir, al menos en parte, la demonización de todo lo hecho por el Gobierno era aplicar contundentes, y me atrevo en el colmo de mi ignorancia a decir, geniales políticas comunicacionales.

Ya está entronizado en la sociedad que todo aquel que trabaja en el Estado “es un ñoqui”, es alguien que entro como pago por favores realizados a algún puntero o dirigente kirchnerista. Poco o nada podemos hacer desde la militancia, mas allá de insistir en buscar los hechos que demuestren que esa gente estaba en el Estado haciendo una tarea, como por ejemplo, cuando ibas a sacar el DNI el trámite era de apenas 15 minutos.

Y eso no se logró con “ñoquis” si no con gente que cumplía una tarea a conciencia. Y sostengo que en  todas las reparticiones estatales pasaba lo mismo.

Pero propongo un juego, un supuesto. Aceptemos que son ñoquis. Y busquemos comparar el daño que puede realizar un ñoqui con el que puede realizar un Gobierno. Mas precisamente el Gobierno de Macri. Y no es caprichoso que elija a Macri: es su Gobierno el que ha demonizado a los trabajadores que desde el Estado han hecho posible que un trámite en una oficina oficial sea algo rápido y bien hecho.

Baste recordar el viejo chiste del esqueleto sentado en una sala de espera estatal. Pero, ojo, solo hablo del supuesto de la existencia de los “ñoquis”.

¿De cuantos “ñoquis” tendríamos que ponernos a hablar? ¿De todos los empleados que hay en el Estado? Me parece que es una locura pensar eso. Está bien que han podido imponer su tesitura los biempensantes ultra macristas, pero no lo puedo considerar ni siquiera en un supuesto.

Clarín en una nota editorial le pidió a Macri el despido de 500.000 estatales. O sea, según el medio más “objetivo, veraz e independiente” del universo, esa sería la cantidad de “ñoquis” en el Estado Argentino.

Pongamos un promedio de $ 12.000 mensuales de sueldo. Con esa cifra llegamos a 4800 millones de dólares anuales “gastados” (invertidos en realidad) en salarios. Esta cifra prorrateada entre la población activa del todo el país da 160 dólares anuales por cabeza. Nada.

Y a esta cifra “gastada” por el kirchnerismo en sueldos de “ñoquis” la debemos poner en contexto. No es dinero que se vaya por la canaleta de la especulación financiera ni fuga de divisas, si no que es dinero que va al mercado interno, va al supermercado, a la tienda, a las vacaciones en el país. Mueve el círculo virtuoso. “Calienta la economía”, según los biempensantes.

Ahora veamos un poco lo que hacen “los buenos”. Deuda externa. ¿Les suena? En apenas dos meses, Macri sacó un préstamo de 5.000 millones con un grupo de bancos. A la deuda intra Estado, estos es, deuda entre reparticiones estatales en pesos, la convirtió en deuda externa en dólares de otros 5.000 millones. Ya van 10.000 millones.

Ahora han pedido otro préstamo de 15.000 millones para pagarles a los buitres. 60 días de gobierno y 25.000 millones de dólares de deuda externa. Ya nos enchufaron 800 dólares per cápita de deuda externa. En dos meses. ¿Está claro en donde está el demonio? Encima son 800 dólares que se van para afuera, que no se gastan en el mercado interno.

Y no es todo. Resulta que el kirchnerismo tuvo que pagar en sus 12 años de Gobierno 180.000 millones de dólares en deuda externa. Deuda externa no contraída por el kirchnerismo, si no por los que ahora están en el Gobierno o que promocionaron o apoyaron el endeudamiento de los 90 o en la dictadura genocida y chorra de Videla y el empresariado.

Estamos hablando de 5800 dólares pagados per cápita. Que se llevaron desde el imperio. O los países centrales. O el primer mundo. O el mundo. Elija el biempensante la definición que más le guste. Se aceptan sugerencias.

Y no dicen nada. No los veo ponerse furiosos por esas más de cinco lucas verdes. Pero sí los enfurecen los 160 dólares que nos “cuestan los ñoquis”. Como también los enfurece los 10 dólares por cabeza del déficit de Aerolíneas Argentinas.

Tampoco se enojaron cuando Macri les transfirió 120.000 millones de pesos a través de la quita y rebaja de impuestos y retenciones “al campo”. Patronales agropecuarias en realidad.

Creo que está claro que aunque fuera cierto que “son todos ñoquis”, eso no afecta de ninguna manera a las cuentas estatales, ya que es dinero que el Estado pone en circulación en el mercado interno, mercado interno que fortalece el consumo y aumenta el PBI, lo que le permite a ese estado aumentar la recaudación impositiva. Sencillito sentido común.

Sentido común muy inteligentemente tapado por la “objetiva, veraz e independiente” cadena nacional ultra macrista de Clarín y asociados.

Y no es todo. La evasión en argentina llega al 20% del PBI (por lo bajo) lo que nos lleva a hablar de 100.000 millones de dólares ANUALES. O sea que el empresariado, los grandes comerciantes y profesionales se roban 100.000 millones de dólares por año entre evasión y fuga pero se ponen furiosos porque el Estado gasta en mantener la economía en marcha 4800 millones. ¡Apenas el 5% de lo que se roban! Considero que es muy fácil advertir que “los ñoquis” no son el problema, el problema es el odio de clase y el racismo de Macri y de quienes lo apoyan.

Echan gente porque eso es parte de su ideología, ideología que lleva a un 25% de desocupación y un 50% de pobreza. El mundo y la vida digno solo son para “los mejores”, y los mejores son ellos, los que echan gente y odian a los pobres.

Y encima se dicen cristianos. Por favor. Cristo dijo “Dad de comer al hambriento y de beber al sediento”

¿Qué es más cristiano entonces, echar o tomar gente en el Estado? Darle un puesto a un ser humano que es un pobre, en el Estado, no es “meter ñoquis” si no que, además de ser una necesidad operativa para así poder dar un servicio eficiente, es cumplir con una máxima rebosante de amor de Jesús, y que hace que los comercios tengan más clientes a quien venderles.

4800 millones de dólares por año puestos a circular en el país es mucho dinero que genera mucho trabajo. No es “gasto”, es inversión. Es amor por los pobres. Tal como lo pide Jesús, de quien su representante en la Tierra le acaba de dejar en claro a Macri lo que piensa de su “modernización del Estado”.

Echar gente del Estado no es “echar ñoquis” ni “modernizarlo”, es una gigantesca transferencia de riqueza hacia las capas altas de la sociedad que sale de un gigantesco odio de clase y racismo. Algo absolutamente anticristiano. El pobre debe ser protegido, es un mandato claro de Jesús, y darle trabajo que genere movimiento económico en el  país es una muy buena manera de hacerlo.

El pobre debe ser el eje en cualquier sentido que se le quiera dar a la vida o al Estado. El Cristo fue muy claro en esto, cuando a un joven rico le dijo: “Vende todas las cosas que tienes y distribuye entre los pobres, y tendrás tesoro en los cielos; y ven, sé mi seguidor” (Lucas 18:22, 23).

La riqueza debe ser distribuida entre los pobres. Un empleo en el Estado es una muy buena forma de hacerlo.

Más allá de lo que crea cada uno, lo ético, lo moral, lo bueno, es hacer de los pobres el centro de toda la política. Pero ahora están en el Gobierno quienes consideran a esos pobres como demonios. “Ñoquis” es el nuevo sinónimo de demonio en referencia a los pobres.

Pero no hay “ñoquis”, muchachos, lo que sí  hay, es ajuste.

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